
Te he visto romperte por traer una nueva vida al mundo, y una vez consumado el milagro, dejar de ser flor para convertirte en raíz, frágil y escondida, con la única misión de alimentar la vida, y cuando no ha habido nada que dar, ni dónde buscar, te has dado completa tu misma, sin pedir ni esperar nada a cambio.