
Quisiera…
aprender a patinar
y convertirme en un excelente nadador.
Despertar una mañana
y descubrir ante el espejo
aquel rostro de mis diez años,
aquellos ojos limpios, luchando entre cabellos
por eclipsar al sol con su brillo.
Reflexiones, meditaciones, prosa espontánea, poesía de otro tiempo… Discursos que me rondan y a veces hasta me quitan el sueño, pero que resultan difíciles de compartir en un mundo tan agitado y saturado de información. A los que por aquí vaguen: G R A C I A S por escuchar. Una historia no esta del todo completa hasta tanto no sea compartida.

Quisiera…
aprender a patinar
y convertirme en un excelente nadador.
Despertar una mañana
y descubrir ante el espejo
aquel rostro de mis diez años,
aquellos ojos limpios, luchando entre cabellos
por eclipsar al sol con su brillo.
He encadenado mis manos para no escribir de nuevo
he intentado amordazar la voz de mis adentros
creerme a fuerza de olvidos y de ruidos
que el mejor acorde en la sinfonía de esta vida
es el silencio.

He de amar la realidad
La realidad que soy, que eres y que escondes
Toda la realidad que me aplasta, me indigesta y provoca.
A veces azul, serena, vasta como el mar.
Otras, las más, me acecha y me cerca,
levanta en torno a mi su carpa
y me asfixia, me limita, me exilia…
¿He de amar la realidad?
Furcia, casta; necia, sabia; fuerte, frágil… real.
Me atrae y me invita a escapar.
Quiero amarla,
bebérmela cual vino,
penetrar en sus entrañas y hacerla germinar.
He de amarte, no hay salida:
¡Déjame entonces soñar!