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Solo gris alrededor, y creo que el gris solo cobra sentido cuando, convertido en sombra, resalta el esplendor de la luz. Arranca el día, cada día,  con los mismos pasos, los mismos argumentos. Rostros apagados en su mayoría, juventud que se esfuma en una marcha mecánica, dispersa, espectral.

Como en una coreografía bien aprendida y representada cientos de veces, cada uno asume su postura –física e intelectual- nos disponemos a padecer juntos otra jornada, porque tristemente para muchos disfrutar no es parte del plan.

 – ¡Me niego, soy el Viento, necesito espacio, no me intenten atrapar!

El sol que penetra por los ventanales -aunque alguno se empeñe en apagar-junto a  algún que otro ave que ronda la jaula gris,  ayudan a mantener contacto con la vida que fluye fuera -y dentro- sin parar, salvaje imposible de sujetar.

Miradas que se pierden, o se esconden, en pantallas estériles. Rayos tenues de luz, que avivan la esperanza. Intento adivinar nombres, inventar historias, pero nada cuentan, nada cuento, callamos, y dejamos de buscar.

No te detengas a mirar las hojas muertas del rosal que se marchitan sin dar flor…

Vago entre redes, atrapado, perdido. Cazo monstruos salvajes llenos de color, disfruto de su magia, su fuerza, su continua evolución, pero son solo fantasmas en las sombras de trasluz. Muchas redes, mucho  efecto táctil y poco tacto, reflejos, falso poder. Luz blanca y fría que acaba helando la sangre y apagando la mirada.

Pasan las horas, una tras otra, y ya casi está. Cambia la luz, vuelve el hambre, la sed, miradas vagas, miradas que brillan como estrellas, silencio, silencio que esconde melodías y  otra vez ruido… ¡Otra vez fuera!

El verde reemplaza al gris,  la luz vuelve a ser libre, de vuelta a lo añorado. Vuelve el paisaje del Amor, que es la razón para soñar y amar. Aire abundante, la sangre fluye a tope, la tensión sube por fin. Vuelta al hogar, el rey  regresa vencedor. Todo vuelve a tener sentido, ha valido la pena. Pero no siempre la batalla se gana con valor, pudo haber sido mejor, tiene que ser mejor.

El viento refresca si hace calor, impulsa velas para llegar al destino, hace que las aves se eleven  fluyendo bajo sus alas, transporta aromas, música, el viento no se detiene, se enfría se calienta, amaina o arrecia, pero no se detiene porque dejaría de ser Viento.

Recuerda quién eres, eres el canto perfumado del azul, ve y arrasa con todo, haz que llueva a cantaros, que salga el arcoíris tras la tormenta, que huela a tierra y el aire sea limpio. Vaga,  pero sin perder el rumbo, usa la magia y  haz crecer tu ejército, llénalo todo de alegría y juventud. Arranca al día,  a cada día,  nuevos sueños, no dejes que te  detenga un ejército de muertos, a ti poderoso y eterno Viento.

(En cursivas, fragmentos de Vete de mi, del también eterno y poderoso Bola de Nieve)

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